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"(...) Versiones originales de conocidos temas de jazz que Gil Evans grabó entre 1958 y 1959, al frente de una gran orquesta, con su muy particular tratamiento sonoro y armónico. El trompetista Johnny Coles, el saxo soprano Steve Lacy o el baterista Elvin Jones son algunos de sus solistas". A todo jazz.



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Dizzy Gillespie



    Muggsy Spanier

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      Julio Cortázar respecto de la elección del personaje del cuento "El perseguidor", de 1959:
      "¿Por qué fue Charlie Parker? Primero porque yo acababa de descubrirlo como músico, había ido comprando sus discos, lo escuchaba con un infinito amor, pero nunca lo conocí personalmente. Me perseguía la idea de ese cuento y al principio con la típica deformación profesional, me dije: "Bueno, el personaje tendría que ser un escritor, un escritor es un tipo problemático". Pero no me decidía porque me parecía aburrido, me parecía un poco tópico tomar un escritor.
      Pensé en un pintor, pero tampoco me entusiasmaba mucho. Tenía que ser un individuo que respondiera a características muy especiales. Es decir, todo eso que sale de "El perseguidor": un individuo que al mismo tiempo tiene una capacidad intuitiva enorme y que es muy ignorante, primario. Es muy difícil crear un personaje que no piensa, un hombre que no piensa, que siente. Que siente y reacciona en su música, en sus amores, en sus vicios, en su desgracia, en todo.
      Y en ese momento murió Charlie Parker. Yo leí en un diario una pequeña biografía suya -creo que era de Charles Delonnay- en la que se daba una serie de detalles que yo no conocía. Por ejemplo, los períodos de locura que había tenido, cómo había estado internado en Estados Unidos, sus problemas de familia, la muerte de su hija, todo eso. Fue una iluminación. Terminé de leer ese artículo y al otro día o ese mismo día, no me acuerdo, empecé a escribir el cuento. Porque de inmediato sentí que el personaje era él; porque su forma de ser, las anécdotas que yo conocía de él, su música, su inocencia, su ignorancia, toda la complejidad del personaje, era lo que yo había estado buscando".


      Charlie Parker con grabaciones de los años 1953 y 1954


      Ilustración de José Muñoz
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      Visitá el sitio oficial de Toots Thielemans.
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      Del 3 al 8 de Diciembre del 2010 se realizará una nueva edición del festival internacional Buenos Aires con la participación de Mingus Dynasty (USA), Frank Calberg (USA), Christine Correa (USA), Enrico Pieranunzi (Italia), Gilson Peranzzetta & Mauro Senise (Brasil), Renaud Garcia-Fons & La Línea del Sur (Francia), Hugo Fattoruso, Gillespi y Sebastián Jordan (Chile), entre otros. 


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       Branford Marsalis y Joey Calderazzo - Newport - 08/08/2009








      Cassandra Wilson - Chicago Symphony Center - 26/09/2008



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       Dexter Gordon por Jason Sipple

      Programa monográfico dedicado al gran saxo tenor americano Dexter Gordon con grabaciones del año 1964 realizadas en el célebre club Montmartre de Copenhague en las que está acompañado por el magnífico pianista Tete Montoliu.

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      John Coltrane - "A Love Supreme".
      A love supreme es una grabación de la suite en cuatro movimientos creada por Coltrane en 1964 y de la que quedó registrada esta versión en vivo del Festival de Antibes de 1965, con McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en el contrabajo, Elvin Jones en batería y, por supuesto, John Coltrane en el saxo.
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      Fragmentos de la entrevista a Miles Davis realizada por el periodista Mike Zwerin, mayo de 1988.

      Preguntale a Miles Davis cómo comenzó a pintar y obtendrás la respuesta que esperabas de alguien que fue llamado el "Príncipe del Silencio": 
      "Solía dibujar a Mickey Mouse y su avión. Dick Tracy era fácil, todo lo que tenía que hacer era dibujar su nariz. Y a Flash Gordon. Puedo hacerlo. Hice un dibujo de Gerry Mulligan, eso fue en los 40', lucía exactamente igual a él". 

      Arnold Schoenberg comenzó a pintar luego de hacerse un nombre en la música, como lo hicieron John Lennon, Charlie Parker, Joni Mitchell, Tony Bennett y ahora Miles Davis. Davis comenzó a dibujar seriamente (algunos dicen compulsivamente) en 1979, al mismo tiempo que dejó las drogas, lo que tal vez no sea coincidencia. Una exhibición de 30 trabajos suyos -oleos y dibujos con tinta- fueron presentados en la Galería Mosel y Tschechow de Munich.


      Luego de mirar en fotografías más de 100 de sus trabajos -firmados "Miles"- y de ver la pila de lienzos en diferentes etapas de terminación desparramados en el suelo de su departamento al sur de Central Park, es obvio que no es una simple celebridad que pinta. Pero también hay un piano eléctrico en una esquina, un sintetizador en otra, una trompeta en la silla, cassettes apilados contra la pared y el último disco de Prince sonando en su equipo de sonido profesional. Entonces no es sorprendente que este hombre que nunca fue capaz de apegarse a un estilo de música ("Tengo que cambiar, es como un curso", dijo una vez) y que ahora está asumiendo formas visuales, no se apegue a la materia. De cualquier modo, sus primeros trabajos fueron de mujeres con coloridas y fluidas lineas que, cualquiera fueran las fallas estilísticas que tal vez pudiera encontrar un experto, fueron dibujadas por alguien con una pizca de ritmo.
      "La gente me dice que tienen ritmo", cuenta. "Están moviéndose, bailando, haciendo pasos de danza. Las dibujo con pantaloncitos cortos bien ajustados y largas piernas, me gusta ese look, es el estilo de Río de Janeiro. Difícilmente alguna vez dibujo a un hombre".

      Y aunque se refiere a su actividad como un hobby, el precio de los trabajos exhibidos en Munich arrancaba desde los 750 dólares. Es evidente que aun hay una buena parte de ambivalencia en su nueva actividad:
      "Quincy Jones me llamó y dijo: Quiero comprar una de tus pinturas. Le dije que llamara a Peter (manager de Davis), pero, qué demonios, le di una. Siempre estoy regalando dibujos. Si tuviera que hacer dinero con ésto, me moriría de hambre. Es sólo mi nombre. La gente dice: Veamos en qué está pensando Miles."


      ¿Abordás el lienzo como una composición musical, con alguna forma en mente? ¿O ves qué se te ocurre mientras pintás?

      "El color. Consigo primero el color. Luego todo el resto es improvisación. Líneas y círculos. Tal vez querré mover las líneas, tal vez dibujaré un seno y un ojo. Trabajo desde el subconsciente, como la música. Tiene que hacerme algo a mi. Una vez que la forma está ahí, es como un arreglo con aperturas para solos. Es una cuestión de balance. No podés tener demasiado negro, el negro es pesado. De la misma manera que no podés tener demasiado saxo. Suponiendo que hay una composición y el saxofonista no agarra el estilo, tenés que conseguir otro tipo que encaje. Como otro color. No podés forzarlo".


      Tal vez los músicos comienzan a pintar porque hay algo a cerca de la música que ya no los satisface. La curiosidad estilística podría menguar una vez abierto el camino a través del bebop, el rock y el funk.

      "No tiene nada que ver con eso", dijo Davis. "Siempre hay música en mi cabeza. Escucho música caminado por las calles. La oigo mientras hablo con vos, ahora. Mirá, algunas de estas personas pintan flores y escritorios, copian cosas. Yo no puedo copiar, siempre termina siendo algo más. Y una vez que empiezo a pintar no puedo parar. Tengo que hacerme parar a mi mismo una semana antes de un concierto o si no no agarro la trompeta para practicar. Cuando no pinto me pongo nervioso. Pero ambas (la música y la pintura) me encienden. ¿Por qué debería elegir?".

      Podés ver más pinturas de Davis aquí.
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      Acuarelas del ilustrador ruso Reey Whaar.

      Bang! Pez

      Manic depression You can't ctrl us

      Modern Buddha Smokie

      Coctails At Work Who will play my nuclear theme?

      Dinner at work Holidays At Work

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      Tom Harrell es uno de los mejores trompetistas de jazz del mundo, un hombre de conocimientos musicales enciclopédicos, admirado por su capacidad para improvisar de una manera cerebral, pero emocionalmente conmovedora. Pero también... sufre de esquizofrenia, una de las enfermedades mentales más preocupantes de nuestra época.
      La medicina ayuda, desde luego, pero a sus 55 años Harrell tiene que luchar con todas sus fuerzas para mantener la concentración en un mundo desbordado de distracciones, en el que sigue teniendo un aspecto lo suficientemente extraño como para atraer numerosas miradas furtivas en la calle. Ataviado con unos anchos pantalones negros y una cazadora de cuero, también negra, con la cremallera subida hasta el cuello, Harrell se mantiene inmóvil bajo los focos del escenario mientras no toca, con sus brazos colgados en los costados, los labios extrañamente fruncidos, los ojos cerrados, escuchando con más atención que cualquier otro de los que están en la sala.
      Entonces levanta la trompeta, toca una notas claras, ricas, alegres –notas que él mismo escribe- en perfecto ritmo con su banda y, durante breves instantes, se siente totalmente a gusto. Entre tema y tema, evita el parloteo e incluso los consabidos "gracias" para conseguir el aplauso fácil del público.
      Para los aficionados al jazz, que aprecian la excentricidad, es irrelevante la forma de actuar de Harrell. Lo que importa es cómo suena. "Hay tanta pureza en su música, tanta melodía y belleza", ha explicado Terrell Stafford, un trompetista de jazz que, tras haber abandonado la música clásica después de escuchar tocar a Harrell, está dando ahora clases en la Universidad de Temple.
      Hacia él sólo tiene palabras de admiración. "Es un gran compositor y todo lo que toca a la trompeta cuando improvisa es casi como una melodía escrita", dice con frecuencia.
      Para quienes identifican la esquizofrenia con el hombre desaliñado que grita sus delirios en la esquina de una calle, alguien como Tom Harrell puede suponer una verdadera sorpresa. 
      Hijo de un catedrático de psicología empresarial y estadístico, Harrell creció en la zona de la bahía de San Francisco. Niño excepcionalmente brillante, aprendió a leer solo y se saltó un curso en enseñanza básica. Empezó a tocar la trompeta a los 8, y en el instituto ya tenía su propia banda de jazz.
      Intentó quitarse la vida mientras estudiaba composición en Stanford. Eso dio lugar a un diagnóstico de esquizofrenia. Con tratamiento, logró completar su formación escolar e inició su carrera de música.
      Conoció a su esposa Ángela cuando ella llevaba a cabo investigación para una serie de televisión que trataba de la creatividad y el cerebro. Harrell no llegó a formar parte del espectáculo, pero ambos descubrieron que eran casi vecinos en Nueva York y se hicieron amigos.
      "Una vez que superás el desconocimiento inicial de su situación y de la forma en que le afecta... la enfermedad deja de convertirse en su aspecto más destacado", ha afirmado su esposa. "Para mi, la enfermedad mental no le define como persona. Lo que me llevó hasta él fue su inteligencia y lo divertido, cariñoso, honesto, afectuoso y desprendido que es... Podría seguir y no parar. Es sencillamente una persona enormemente sincera, muy real y espiritual, muy generoso y divertido”, ha añadido.
      A menudo resulta difícil manejar el estrés a quienes sufren esquizofrenia, y la vida de un músico de jazz está llena de estrés. Están los viajes, los lugares nuevos, los cambios de zonas horarias. "Muy probablemente su entorno no es el mejor para estabilizar los síntomas", ha comentado Angela Harrell, “pero, por otra parte, ha sido la música la que le ha ayudado a seguir adelante todos estos años".
      Durante su matrimonio, ha habido un intento de suicidio y una reacción casi mortal a uno de sus medicamentos.
      Harrell ha explicado que los medicamentos le ayudan a mantener la calma y a concentrarse, pero que a veces también le hacen sentirse cansado. No oye voces, pero tiene problemas para pensar con claridad, algo que él define como “si no tuviera suficiente oxígeno en la cabeza."
      Sin embargo ha conseguido trabajar y escribir a diario, e incluso cree que la esquizofrenia le ha hecho más productivo. "Una cosa que ha pasado con la enfermedad mental es que me ha forzado a adentrarme más en mi mismo", ha señalado, y explica que “en cierto modo, me aísla socialmente. No tengo tantas opciones sociales como tienen otras personas".
      Harrell escucha acordes y percusión en los sonidos cotidianos que la mayoría de nosotros filtramos para rechazar (el tintineo de unas copas o un dedo que tamborilea en una mesa, por ejemplo) y las canciones le llegan en fragmentos, a menudo por la noche cuando se "abre una puerta en mi mente."
      Es obvio que ideas de todo tipo afluyen rápidamente a Harrell. "El problema no estriba en encontrar una idea nueva, sino en poder seguir el ritmo del flujo de ideas nuevas", señala, y recuerda la primera vez que oyó una grabación de los años 40 de Dave Brubeck, el líder de la banda que le introdujo en el sonido "mágico" de una nota sostenida de trompeta.
      Parece tímido en el escenario, pero Harrell dice que a él le gusta la comunicación con el público. Piensa que la mejor manera de escuchar música es con los ojos cerrados. Pero, además, teme caer en una metedura de pata social por mirar a alguien de forma inadecuada. "Sería bueno comprobar cuál es la reacción del público, pero me da pavor ofender a alguien".
      Quincy Davis, el batería del quinteto, dice que la ausencia de teatralidad de Harrell es una ventaja. Significa que la música tiene que ser buena. "Supone un cierto foco de atención”, y por eso “con esta banda, lo que me gusta es que sobre todo se centra en la música", ha destacado.


      En la página oficial de Tom Harrell podés escuchar su último trabajo.
       
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      Entrevista a Hermeto Pascoal, por Diego Oscar Ramos. 

      Nadie puede ser llamado músico con tanta justicia como el brasileño Hermeto Pascoal. Admirado tanto por músicos de la talla de Astor Piazzolla o Miles Davis, al "albino loco" no le basta con su capacidad de tocar con excelencia los instrumentos más variados, él puede hacer música con cualquier elemento. 
      No sólo convirtió en instrumentos a pavas, frascos o tubos, incluso ha incluido en sus discos - con asombrosa musicalidad - sonidos de cerdos o papagayos, de una variada fauna con la que asegura poder comunicarse. Su música abarca estilos como la bossa, el forró nordestino, el free jazz, el baión, la música clásica y hasta el tango, pero hay en esa amplitud un trasfondo extramusical: en su exploración de nuevos sonidos se esconde la búsqueda de la unidad elemental.
      "Yo logré que mi música sea universal, porque abarca todas las corrientes, todos los estilos. Un día todas las religiones se van a juntar y vamos a ver que hay un solo dios que nos rige, va a ser en un futuro lejano, pero la música ya está haciendo que eso suceda, por el placer que genera", afirma seguro Hermeto Pascoal, que no deja de repetir que "todo es música", como ya decía John Cage, uno de los primeros músicos occidentales que percibió la importancia de los sonidos más allá de la estructura que los contiene.
      Hermeto está todo el tiempo atento a los sonidos que lo rodean: "la música está en todos los contextos, yo me inspiro más, un ochenta por ciento en lo cotidiano, en las otras cosas más que en la música en sí, ya que está dentro de mí, no me puedo preocupar por ella, porque es parte de mi alma, entonces yo nací con la música, no tengo que saber, sólo la siento".
      La sabe sentir en un relato de fútbol que armoniza, en silbatos infantiles con los que interpreta a Paganini en su último show porteño o en la misma voz de su entrevistador, todos pueden ser músicos para el brasilero si saben escuchar. "Pero hay un prejuicio muy grande, como si las personas para serlo tuvieran que tocar un instrumento, ¿qué es eso?", se pregunta molesto, firme en su combate contra la idea del artista como alguien diferente de los demás: "En Brasil intentaron hacer eso conmigo, trataron de elitizar mi trabajo y jamás lo consiguieron", responde enérgico.

      El hechicero de los sonidos parece lograr con cada nuevo elemento sonoro que incorpora, otro trazo en el mapa de la unidad. 

      UN HECHICERO DE LOS SONIDOS



      - ¿Qué sentido le da a descubrir otros sonidos?

      - Para mí es como respirar siempre aire nuevo, el sonido es como el aire o como el agua, que siempre están renovándose. 
      Hermeto deja de hablar, se acerca un vaso con agua y construye con sus gárgaras una extensa melodía, como lo hace en sus conciertos, cuando en sus típicos pasos de comedia quiere convencer que el líquido es para refrescar su garganta. 
      El vaso es un instrumento nuevo, bien barato, es algo informal y bonito, en los conciertos lo estoy usando y todos quedan locos. El público se sorprende porque no espera escuchar música de un elemento así. Lo que hace es trabajar sobre lo imprevisible, un valor no muy frecuentado en la música popular. Nadie lo espera. Y ahí está la importancia, a mí me gusta sorprender y eso es lo que la música tiene que tener siempre, la sorpresa. Cuando respirás no premeditás la cantidad de aire que vas a tomar, la adrenalina del cuerpo siempre está variando, la música es también así, por eso es maravillosa.
      Su pensamiento llega hasta los indígenas del Amazonas y se pregunta por qué no hicieron nunca música con agua: "Ellos vivieron dentro del agua, comieron sus peces, pero nunca tocaron con ella y Hermeto Pascoal lo hace, pero claro, no necesitaban hacerlo porque ya lo hacían: cuando uno nada ya hace sonido y todo eso es música".


      Peste de música ruin.

      Aunque es uno de los músicos brasileros más respetados, el reconocimiento no se refleja en la difusión de su música: "Toco muy poco en Brasil, en la mayoría de los lugares no tengo oportunidad, los teatros, todo está tomado por las músicas ruines que le dan dinero inmediato a las grabadoras". "Toda esta época – juzga – es muy mala para la cultura, hay muchos grandes músicos y compositores, pero abunda la música descartable, pasajera como la lluvia de verano". "Así como en el Brasil hay una ley que sólo permite la propaganda de cigarrillos en televisión después de la medianoche, la música mala debería ser tocada después de esa hora", dice con un descontento que le sugiere su idea más radical: "Si existe el crimen en la Tierra para el cuerpo, ¿por qué no existe para el alma?, creo que tiene que haber un castigo para la música mala". Aunque nadie que lo conozca llegaría a esa conclusión, le gusta aclarar que su crítica a la indiferencia de las discográficas multinacionales hacia su trabajo no se basa en un problema de dinero: "Gano el suficiente como para sobrevivir, para comprar mis instrumentos, sé que si quisiera hacerme rico con la música lo haría en un mes, pero la música se volvería pobre y no quiero eso, quiero hacerme cada vez más rico espiritualmente, con música buena y creatividad".


      Los viajes astrales de Hermeto.

      - Mucha gente te llama brujo, hechicero. 

      Eso fue por una periodista, Ana María Baiana, que me llamó el brujo de los sonidos, entonces cuando lo ví por primera vez en el diario me asusté, porque cuando era chico decían que había un brujo que se llevaba las niños y les pegaba. Cuando hablé con ella me dijo: "Vos sos brujo, tenés magia con tu música". Yo quedé con miedo de que el público no lo entendiera, porque eso no pasa por el entendimiento, es para sentir, finalmente todo el mundo gustó de esa creatividad de la periodista. 

      - Los shamanes viajan a otros niveles de realidad y vuelven con información para su gente, muchas veces en música ¿Dónde viaja Hermeto? 

      A veces estoy estudiando un instrumento y siento que estoy tocando con músicos que ya conocí en la Tierra, siento la presencia de músicos que volvieron, porque nadie se va, siempre se vuelve. Pero siento más la presencia de personas vivas que no conozco y cuando las veo personalmente me acuerdo de ellas, pero no suelo decírselo porque va a enloquecer, no va a creer en eso.

      Hermeto en primera persona: música uniendo más que las religiones. 

      Soy de Lagoa da Canoa, una ciudad pequeña de Arapiraca, en el estado de Alagoa, en el nordeste brasilero, donde viví hasta los 14 años de edad. Allá mi cabeza estaba muy en contacto con sus animales, con el agua, los árboles, la tierra, el campo, mi formación se dio allá, después conocí un mundo todo. Hoy llamo a mi música universal, porque abarca todas las corrientes musicales, todos los estilos. Y así como un día en un futuro muy lejano todas las religiones se van a juntar y vamos a ver que hay un sólo Dios que nos rige, la música está haciendo que eso suceda ahora y hasta más rápido, la unión por la música a través del placer que genera.


      Todo es música


      Todo el mundo es músico, pero se creó un preconcepto muy grande, por el que las personas para ser músicos tienen que tocar un instrumento ¿Qué es eso? Para mí todo es música, todo el mundo es todo, todo es todo el mundo y todo es sonido para mí. Yo fotografío todo para la música, me inspiro un 80 % en lo cotidiano, en las otras cosas, porque la música ya está dentro de mí, no me puedo preocupar porque ya es parte de mi alma. Para mí descubrir nuevos sonidos es respirar siempre aire nuevo, comparo mucho al sonido con el aire, con el agua, que pasan renovándose siempre. Cuando respiramos no premeditamos la cantidad de aire que tomamos y la música es así también, y es maravillosa por eso.La música está en todos los contextos, todo es música. No podemos separar nada, sólo podemos separar las cosas ruines, las cosas buenas tienen que estar juntas, y lo que existe hoy en día en el mundo son las separaciones de más. Eso no quiere decir que las cosas sean iguales, cada uno presenta cosas diferentes para poder unirlas y juntarlas.



      Comunicación extrasensorial. 

      Yo viajo con la música, a veces estoy estudiando un instrumento y siento que estoy tocando con músicos que ya conocí en la tierra, que volvieron, porque nadie se va, pero siento más la presencia de personas que viven. Cuando las conozco personalmente me acuerdo de esas ellas, no suelo decírselo porque van a enloquecer, no van a creer en eso, pero es muy fácil explicarlo: nadie controla los pensamientos, uno no los para, no se pueden parar. Uno va dejando pasar las cosas y cuando llega una buena la procuramos pasar al pensamiento paralelo, que es como funciona la computadora. Tenemos varias en nuestra mente, si todo el mundo supiese usar la mente como yo sé, no precisaría de la computadora.



      La otra visión. 

      Yo con mis ojos no llego muy bien, pero tengo otra visión, que es la del sentir. Cuando estoy tocando en el escenario llego al público, no por mis ojos, esta visión es pequeña, yo consigo ver con otra visión, con mi pensamiento, consigo ver a todo el mundo mucho más. Veo el cuerpo como una casquinha, una cosa finita, pero con el aura muy grande, veo otras fisonomías, que cambian en cada persona, todos somos muy ricos, porque si no fuésemos así el cuerpo no aguantaría el peso de la energía del alma, por eso tiene que saber cambiar, hay cosas que cambian muy rápido en el cuerpo que nadie ve, los ectoplasmas por ejemplo, como hojas de papel salen del cuerpo, la fotografía está inspirada en eso, cada imagen nuestra no dura ni segundos. Y yo siento todas estas cosas mientras toco.



      Comunicarse con los animales.  

      Hace muchos años hice un trabajo muy lindo, maravilloso, con un periodista argentino que vivía en Alemania, fue una especie de desafío para la televisión alemana, que se grabó en el zoológico de San Pablo. Este periodista me dijo: "Dicen que usted se comunica con los animales, que conversa con ellos". Yo le dije: "Converso y toco con todos ellos, incluso con los que todavía no conocí". 
      Sé como tocar para los animales, porque cada región del instrumento, cada escala se conecta con la vibración energética del animal, a través de mi energía, claro, tiene que haber una energía mutua. Los animales son tan sensibles como nosotros, quien habla de ellos peyorativamente es más animal que los propios animales.
      El primer encuentro que tuve fue con un avestruz, grande, enorme. Cuando la vi llegó el médico del zoo diciendo "esa avestruz no se levanta más, ella ya está muy viejita". Ahí le hablé: "ella no precisa levantarse, se va a levantar si quiere, pero necesita escuchar música, nunca escuchó en su vida alguien tocando para ella". Ahí empecé a tocar flauta traversa para ella, que estaba lejos, en el fondo de la jaula. La miraba, hacía una nota y la miraba nuevamente para ver su reacción. Di la primera nota, la segunda, la tercera, nada, la cuarta, la quinta, la sexta. Fui buscando y ella levantó un poco la cabeza, ahí era hora de tocar en la región en la que ella sintió alguna cosa. 
      Ahí hable para el médico: "Tal vez hasta se levante", y él dijo: "No se va a levantar, no puede". Comencé a tocar y levantó primero las piernas y después se levantó totalmente mientras yo repetía aquel tema para ella. Salió de allá, el médico estaba totalmente emocionado, ella vino y me acariciaba la cabeza con su maravillosa sensibilidad, el médico me quería empujar y salí tocando con ella que me seguía, hasta que ya no pudo por el límite de la cerca, pero hubiera podido llevarla donde quisiese a través de la música. 
      Eso fue el comienzo. Después fui a tocar con los periquitos, comencé a tocar para ellos y ellos vinieron todos casi encima de mí. El mismo sistema que use con el avestruz lo usé con los patos, sentir su reacción, comencé a tocar y no precisé hacer un tema, sólo sonidos con el flautín pícolo, bien finitos, ellos vinieron e hicieron un círculo, una media luna, dejaron a los chicos que les tiraban comida y vinieron como si yo estuviera en un escenario. 
      Toqué el tiempo que quise, después paré la intensidad y como si me dijeran "Chau Hermeto" se fueron dispersando y volvieron a comer con los chicos. Fue una tarde, un día inolvidable para mí. 
      Yo quería tocar con un león y no me dejaron, tenían miedo, pero creo que el día que me escuche un león va a llorar".


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      Resulta materialmente imposible encajar la figura de Charles Mingus en escuela o corriente estilística alguna. Su propia autobiografía comenzaba con una lapidaria frase: "... yo soy tres".
       
           Charles Mingus nació el 22 de abril de 1922 en Nogales, Arizona, muy cerca de la frontera con México. Sus abuelos maternos poseían nacionalidades chinas y británicas mientras que los paternos eran de origen sueco y afroamericano respectivamente. Criado en un entorno familiar muy severo y racista, sus primeros contactos con la música se produjeron en la Iglesia de Holiness Church, un suburbio negro de Los Ángeles adonde su familia se había trasladado. Con un magnifico oído, escogió el trombón como primer instrumento en su carrera, pero la afortunada -para el jazz- incompetencia de su profesor, hizo que desviara la atención hacia el chelo. Un amigo suyo, conocedor de las ideas antirracistas de Mingus, le advirtió que estaba ensayando con un  instrumento mas propio de blancos que de negros. Mingus se entregó a partir de ahí al estudio del contrabajo.
           Escuchando a Duke Ellington, descubrió que había otra música mas allá de los muros de la iglesia y tomó lecciones de Red Callender, un magnifico contrabajista de la era del swing. En 1940, obtuvo su primer trabajo serio con el batería de jazz, Lee Young, hermano de Lester y consiguió algunas actuaciones con Barney Bigard y Louis Armstrong en 1942. Conoció al vibrafonista, Red Norvo y ello le dio alas para dirigirse a New York, en una época en que la Gran Manzana era un hervidero musical de nuevas ideas.
           Allí conoció los círculos musicales del bebop y Charlie Parker, cuando lo escuchó por primera vez, lo animó a perseverar en su música. En 1952, fundo su propio sello discográfico "Debut", y su primera grabación fue el excepcional concierto de 1953 en Toronto en el Massey Hall, considerado como el canto del cisne del bebop. A partir de ahí, comenzó su periplo musical como líder y grabó en 1956 para el sello Atlantic, su primera obra maestra: "Pithecanthropus Erectus" dando comienzo a una carrera musical impresionante jalonada con discos, grabaciones en directo y conciertos absolutamente magistrales.   
           Entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta, Mingus grabó el cuerpo de su obra discográfica mas importante y entre ellas hay sin duda, varias obras maestras repartidas entre distintas casas discográficas: "The Clown" (Atlantic, 1957); "New Tijuana Moods" (RCA, 1957); "Mingus Ah Um" (Columbia, 1959); "Blues & Roots" (Rhino, 1959); "Mingus at Antibes" (Atlantic, 1960); "Charles Mingus Present Charlie Mingus" (Candid, 1960) o el considerado por muchos críticos, su obra maestra absoluta "The Black Saint and the Sinner Lady" (Impulse, 1963) y entre esos discos, pequeñas joyas que se han convertido con el transcurrir del tiempo en grandes estándares del jazz como "Goodbye Pork Pie Hat" un hermosísimo homenaje a Lester Young, o "Better Git It In Your Soul". 
           Charles Mingus, fue sin duda, un genio de la música y del jazz moderno. Su aportación al desarrollo del jazz fue extraordinaria y es considerado uno de los grandes compositores del siglo XX. 

      * via Apolo y Baco 

      Dejo dos discos realmente bellos y que recomiendo fervientemente!

      Mingus plays piano
      The clown 

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