Nació en Caracas el 10 de mayo de 1889 y murió el 18 de septiembre de 1954. Gran parte de su infancia transcurrió en Valencia, allá terminó los estudios primarios que había iniciado con los padres salesianos. En esa ciudad realizó también sus primeros dibujos.
A los 13 años contrajo la fiebre tifoidea, enfermedad que según muchos estudios lo afectaría psíquicamente para el resto de su vida.
Reverón regresó a Caracas a los 15 años, e ingresó en la Academia de Bellas Artes. Allí conoció un grupo de estudiantes del cual formaban parte, entre otros, César Prieto, Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto, quienes formarían años después el Círculo de Bellas Artes. Se entregó con intensidad a estudiar y obtuvo, con la municipalidad de Caracas, una beca para realizar estudios en España.
A la edad de 22 años, Reverón llegó a Europa y allá entró en contacto con la obra de Francisco de Goya y Diego Velásquez. Viajó por una temporada a Francia donde pintó al aire libre; de esta época es su obra Paisaje de Burdeos. En ese país se reencontró con los pintores Tito Salas y Carlos Otero, a quienes había conocido en Caracas.
Después de cuatro años en Europa, Reverón regresó definitivamente a Venezuela. Entre 1916 y 1918 llegaron a Caracas dos pintores que influirían decididamente en la obra de Armando Reverón: el rumano Samys Mützner y el ruso Nicolás Ferdinandov. En 1918, Reverón mostró algunas de sus pinturas en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en una exposición organizada por Ferdinandov. En los carnavales de 1918, Reverón conoció en La Guaira a Juana Ríos. A partir de entonces Juanita, que contaba con 14 años de edad, sería modelo y compañera para el resto de su vida. Vivió períodos breves en Punta de Mulatos, La Guaira, y en El Valle de Caracas, donde pintó La Cueva en 1921. Finalmente, decidió trasladarse definitivamente a Macuto. Allí organizó su casa-taller, El Castillete, un ambiente poblado de plantas y animales que se convirtió para Reverón en un espacio vital, donde se confundía el arte con la vida y lo cotidiano con lo trascendente. La obra de Armando Reverón, según las investigaciones del historiador de arte Alfredo Boulton, pasó por diferentes etapas conocidas como Períodos azul, blanco y sepia. A partir de 1918, Reverón acentuó los aspectos nocturnos y oscuros del paisaje, el desnudo y el retrato utilizando los azules profundos, observando la luz a medida que ésta se mezclaba con la atmósfera del paisaje marino del trópico. Al Período azul pertenecen las obras Juanita, 1919; Paisaje de Macuto, 1920; La trinitaria, 1922; y Fiesta en Caraballeda, 1924.
Hacia 1925, Reverón entró en una etapa de enorme producción, simplificó el uso de los colores en su investigación sobre el fenómeno de la luz e indagó en lo visual, a la vez que buscó las claves de un problema estético (Período blanco). Con pocas pinceladas, trazos, manchas y raspaduras logró efectos inéditos, otorgando nuevos valores a los diferentes motivos pictóricos. Este período se extendió aproximadamente hasta 1935 y fue representado en obras como Luz tras mi enramada y Cocoteros en la playa, 1926; Macuto en oro y Marina y Cocoteros, ambas de 1931; Ranchos de Macuto, 1933 y Paisaje blanco, 1934.
En 1933, Reverón sufrió su primera crisis nerviosa, por lo que fue trasladado a una clínica de Caracas. Luego de una terapia, el pintor se interesó cada vez más por el blanco, -también pintó sobre papel con pintura de cola- hasta que a partir de 1935 comenzó a realizar cuadros de gran tamaño y a utilizar el color sepia. A este período pertecen las obras Puerto de la Guaira, 1940; Playa, 1941; El Playón, 1942; Amanecer en el Caribe, 1944. Es representativa de este período, por su excelencia, su obra maestra Desnudo acostado, 1947, para la que Juanita sirvió de modelo. Esta obra mereció el Premio Nacional de Pintura en 1953.

Paralelamente a su investigación sobre el sepia, Reverón inció la confección de objetos y muñecas que irían a complementar el mundo de El Castillete. Las muñecas le servirían de modelos, junto a Juanita. Los objetos -de utilería artística- revelan aspectos importantes de su sensiblidad y destreza.

Hacia el final de su vida, Reverón invirtió cada vez más tiempo en la realización de sus objetos y en simplificar sus recursos expresivos. En 1945, el artista sufrió una nueva crisis nerviosa, y fue trasladado al Sanatorio San Jorge. Realizó dibujos y bocetos a lápiz, carbón y tiza. Salió de la clínica y, entre 1946 y 1953, abordó en su obra gran cantidad de motivos, desarrollados con diversas técnicas.
Reverón dejó más de quinientas obras y construyó más de sesenta objetos. Es el artista que más comentarios críticos ha generado en Venezuela y ha comenzado a tener importancia decisiva en el arte internacional.
La vida de Reverón, su enfermedad y las causas que lo llevaron a aislarse cada vez más en su mundo, se traducen en una voluntad de entrega al arte como jamás se había producido en la pintura venezolana.

Podés hacer un recorrido virtual por su obra aquí:
 

• Fundación Polar (1997). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Venezuela.
• Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas: Editorial Globe, 1998.
• Biografías de la Biblioteca Nacional de Venezuela.
Mi punto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que paso con Juanita, gracias al Bicentenario se esta ando a conocer la obra de Reveron, realmente desconocia esta informacion, como y donde murio Reveron'

¡Te dije que no me lo dijeras! dijo...

¡Gracias por visitar el blog!

Unknown dijo...

Alguien me puede decir algo del pintor Alfredo Reveron? tengo entendido que el es de Valencia Venezuela pero no se de su produccion artistica (pinturas subrealistas) Me encantaria que me contaran si tiene alguna relevancia su trabajo y si sus cuadros se cotizan en este mercado o si tienen algun valor.

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