Antiguamente, el autor de este blog era un ser de proporciones extraordinarias, un ejemplar digno de cualquier zoología fantástica. Sus ocho manos, que recordaban vagamente a Kali, jamás tocaron un rostro humano. Quienes escucharon sus cantos no han vuelto a hablar. En la profundidad de sus ojos azules podían descubrirse múltiples miradas. Un paso suyo era una caída para la humanidad. Como toda criatura de características atípicas, conoció prematuramente al aparato represivo del Estado, bajo la forma de un serrucho desafilado que lo trozó en cuatro individuos normales: dos masculinos y dos femeninos. Aquellos individuos, arrojados de ese modo al barro de la vida, osaron mirar hacia el cielo. Era de noche. Alguien preguntó dónde estaba el sol, otro contó las estrellas, uno más quiso volar agitando los brazos. Hubo quien miró por un hueco de ese cielo nocturno y dijo que faltaba la luna. Un desconocido se acercó hasta ellos y explicó que era una noche sin luna, que había que esperar... Rápidamente, los cuatro individuos se arrojaron sobre él y lo redujeron a polvo de estrellas. "¡Falta la luna! —dijeron— ¡Hay un hueco en el cielo, un agujero!"
Un borracho, tirado de espaldas sobre una piedra, sin dejar de mirar hacia arriba ofreció el corcho de su botella que, según su propia visión, tenía el tamaño del agujero del cielo. Sobre la base de esta experiencia, los cuatro individuos han procurado que este blog sea del tamaño de un corcho. Por lo demás, juzgue el cielo usted mismo.



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1 Comentario:
excepcional.
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